¿Qué haríais si supieras que tenéis el alojamiento pagado en un país por explorar?…Bueno pues… efectivamente ir a explorarlo lo antes posible. La morada, en este caso, fue la casa de Zato en Bruselas.
El viaje fue planeado para la segunda semana de Enero de 2008 con la pendiente correspondiente en su máximo esplendor.
Salida desde Salamanca
Mi primera cita era el puesto de guardia establecido por el comando en octubre del año anterior en Madrid. Salí de Salamanca en el tren con destino a Chamartín a las 7:45. Con mucho sueño y pocas ganas de fiesta durante las primeras horas matutinas, el ánimo fue cambiando mientras arribaba en Madrid. Bajé del tren y tras leer las indicaciones dadas el día anterior por los altos mandos, me presente en la correspondiente parada de metro en la hora oportuna. Con alegría nos saludamos y fuimos a hacer un conjunto de gestiones que se debían de resolver esa misma mañana. Una vez finiquitadas, nos hicimos unos bocadillos con un buen embutido para así ahorrarnos unos cuantos euros antes de tomar el avión con destino Charleroi.
La expedición estaba lista para emprender la nueva aventura. Estaba compuesta por Rulo, Tapia, Poles y yo. Llegamos al aeropuerto y tras efectuar todos los tramites nos posicionamos en la puerta de embarque correspondiente. Como buen aficionado al miedo a las alturas, lo pasé mal durante el despegue y peor en el aterrizaje pero el vuelo en sí, fue tranquilo y más rápido de lo esperado.
Llegada a Charleroi
Llegamos a Charleroi sobre las 18:30 hora local. Fuimos a recoger nuestro vehículo que inicialmente era un Ford Focus y que por circunstancias fue cambiado por un Opel Zafira. Para conducir estos vehículos de alquiler, su conductor ha de tener al menos 25 años y por supuesto carnet de Conducir. Gracias a que Rulo los cumplió justo en ese mes pudimos alquilarlo.
Con la dirección de la casa de Zato, un GPS y el Tomtom… con los mapas de carreteras de Bélgica, nos pusimos de camino hacia Bruselas. El recorrido tuvo una duración de una hora hasta la entrada y de unos 20 minutos hasta encontrar el punto exacto.
Casa de Zato
Era un apartamento conformado por un salón principal, un ático donde había un colchón y un Sofá que se hacía cama. Eso cubría las necesidades de 4 personas, pero Poles trajo una cama restform (que alteró a los guardias de la aduana), que cumplió las necesidades del quinto.
Magnifico relato, me gusta eso de “con Alegría nos saludamos”, jaja.
Venga ánimo y a continuar con esto que estoy deseando leer lo de la fiesta de los becarios, jeje.